23/08/92

>> Hacía tiempo que yo me consideraba un artista de éxito porque estaba contento con el efecto de mis obras: me habían transportado y sentía que lo mismo le había sucedido a un cierto núcleo de gente -nunca pienso a nivel masivo. Después de colaborar con Soda Stereo y editar Colores Santos, muchos quieren hacerme creer que recién ahora empiezo a disfrutar del éxito. Y es tan difícil mantener el ejercicio de no creer en esas atribuciones ajenas, como alejarse de la succión del Poder. Por suerte, sigo creyendo que para gozar del éxito no hace falta esperar a que te lo ofrezcan los demás. Eso es la fama, y hasta ahora tuve mucho éxito sin ella.

>> Considero al sampler una esponja sonora que te convierte en un suerte de Marcel Duchamp: cuando modificás una música ajena es ponerle bigotes a la Gioconda, y cuando capturás sonidos del ambiente es como hacer un ready made.

>> Desde que trabajo con el sampler tengo absolutamente incorporada idea de reapropiación, ya que toda música termina construyéndose con retazos musicales o sonoros producidos en su mayor parte por otro: Incluso en mis últimos shows en que casi todo el material a excepción la voz ya estaba reproducido, me desdoblaba, convirtiéndome en DJ de mi propia música. Pensándolo bien, como ejecutante, siento que estoy más cerca de un pinchadiscos que de un instrumentista.

>> En mi caso, hacer la producción artística de un disco significa generar por la fuerza algo que tal vez ocurriría pero que necesita un determinado impulso para concretarse. Esta deliberación puede involucrar el hecho de liberarse de intenciones y perderse, no implica necesariamente tener las cosas claras todo el tiempo.

>> Para producir a un grupo no hace falta que su música me guste, basta con que me interese.